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Una buena técnica para pasar el tiempo en las salas de espera de un hospital (y no morder las plantas artificiales) es poner nombre a las películas de antaño, a sus actores y actrices, al director y al cine donde las vimos por primera vez. Esta técnica puede ser empleada también para discos, canciones o recetas de cocina.
Dos cabezas piensan más que una (quedan descartados los jurados populares de Valencia y la familia real)
Hoy hemos empezado por Marco Ferreri y su inefable "El futuro es mujer" y hemos acabado en Bergman.
Qué hermosura de película. El médico ha estado de acuerdo.
Desde las ventanas de mi casa no se divisan fronteras. Miro y trazo los mapas de una cartografía imaginaria. Es lo que tiene vivir en un 6º exterior.
viernes, 27 de enero de 2012
martes, 24 de enero de 2012
jueves, 19 de enero de 2012
PALABRAS DE CADA DÍA
Tengo una amiga a la que apenas veo. Eso me pasa con muchas de mis amigas, andamos todas muy ocupadas con nuestros quehaceres de madres y profesionales, con nuestras compras y nuestras conexiones a internet. Siempre quedamos por teléfono en vernos pronto y, cuando nos vemos, hablamos y nos reímos hasta el primer bostezo, porque estamos cansadas de toda la vida alrededor. Pero nos reímos mucho y nos queremos hasta hacernos sangre.
Me envían cosas y me sobrevuelan como águilas vigilantes para que no tropiece y me caiga. Me empujan. Como la mayoría son letradas y cultas (también muy brutas en cuestiones de sexo y política) me envían poemas y otros artefactos.
Mi amiga a la que apenas veo me ha enviado este texto de Benedetti. Y me gusta mucho. Y agradezco las palabras ajenas. Contra el cerco acechante de los números, las palabras. Gracias a cada día por sus palabras.
Me envían cosas y me sobrevuelan como águilas vigilantes para que no tropiece y me caiga. Me empujan. Como la mayoría son letradas y cultas (también muy brutas en cuestiones de sexo y política) me envían poemas y otros artefactos.
Mi amiga a la que apenas veo me ha enviado este texto de Benedetti. Y me gusta mucho. Y agradezco las palabras ajenas. Contra el cerco acechante de los números, las palabras. Gracias a cada día por sus palabras.
sábado, 14 de enero de 2012
DÍAS DE TELÉFONO
Hace un año escribía aquí sobre la película Biutiful. Quién nos iba a decir que en enero de 2012 la vida imitaría al arte.
Días de llamadas telefónicas, de esperas en salas de espera de la sala de espera: azules, blancas, verdes.
Las operadoras del hospital tienen su propio acento como de movistar vendiendo la tarifa plana. Las operadoras de clínicas privadas tienen la entonación de una recepcionista de hotel rural con spa, intentando colocarte el paseo a caballo matutino y después la cata de vinos.
Me he convertido en teleoperadora, de tanto hablar por teléfono con operadoras amabilísimas que me trasladan a otra operadora de admisión o de rayos o de medicina nuclear. Todas nos escuchamos unas a otras y tejemos una red de días, horas de cita y números de planta. Una red de números vagos que estrecha su cerco en torno a J.
Días de llamadas telefónicas, de esperas en salas de espera de la sala de espera: azules, blancas, verdes.
Las operadoras del hospital tienen su propio acento como de movistar vendiendo la tarifa plana. Las operadoras de clínicas privadas tienen la entonación de una recepcionista de hotel rural con spa, intentando colocarte el paseo a caballo matutino y después la cata de vinos.
Me he convertido en teleoperadora, de tanto hablar por teléfono con operadoras amabilísimas que me trasladan a otra operadora de admisión o de rayos o de medicina nuclear. Todas nos escuchamos unas a otras y tejemos una red de días, horas de cita y números de planta. Una red de números vagos que estrecha su cerco en torno a J.
lunes, 9 de enero de 2012
martes, 3 de enero de 2012
EL JAMÓN
En mi casa habitualmente comemos de todo, excepto los lácteos preceptivos para el desayuno o la merienda que se estilan en otras familias desde que N. mostró claros síntomas de intolerancia a la proteína láctea a los 4 meses. Su dieta desde entonces consiste en, básicamente, carnes, legumbres, tomates, pan con margarina y jamón. Jamón del bueno que mi madre nos regala en navidad. Su lema es: un hijo un jamón por navidad. Somos cinco, de los cuales: la pequeña habita en París y ya se negó en redondo hace 5 años a llevarse un jamón deshuesado y envasado al vacío porque la maleta ya le pesaba 25 kilos (llevaba encastrada en el forro la colcha de ganchillo del ajuar y dos ristras de chorizos) y además "allí el jamón se pone verde porque mi cocina da a un patio interior" (¿?); el pequeño prefiere las latas de perdices, que le dan más juego para los platos elaborados que aprende en los cursos de cocina de Maralba; C. que si no casa bien el jamón con el té blanco y el chocolate y que sus hijos lo prefieren en lonchas del consum... Total que quedamos N. y yo, quienes instalamos sendos jamones en las respectivas cocinas de nuestras casas. Él con ciertas reservas: no olvidar que mi cuñada Ángels ha sido vegetariana hasta que nació su primer hijo, hasta que probó el jamón. Desde entonces ha parido tres vástagos jamoneros que crecen a velocidad de crucero hasta el metro noventa.
Teniendo en cuenta que ayer llegamos de Segovia (de comer de todo menos pescado) la llegada del jamón a nuestro hogar ha sido un duro golpe. Tan duro ha sido que la sisa de esta cena ha sido histórica: lo hemos probado hasta en tostadas con paté de algas y estaba de muerte. Hemos abierto la veta como los mineros de Germinal y aún no hemos llegado al hueso.
Y Segovia muy hermosa, como siempre. No sé si ya lo he dicho pero nuestra familia de allí es ésta. Loor y gloria a la buena comida y a la buena música.
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Teniendo en cuenta que ayer llegamos de Segovia (de comer de todo menos pescado) la llegada del jamón a nuestro hogar ha sido un duro golpe. Tan duro ha sido que la sisa de esta cena ha sido histórica: lo hemos probado hasta en tostadas con paté de algas y estaba de muerte. Hemos abierto la veta como los mineros de Germinal y aún no hemos llegado al hueso.
Y Segovia muy hermosa, como siempre. No sé si ya lo he dicho pero nuestra familia de allí es ésta. Loor y gloria a la buena comida y a la buena música.
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lunes, 2 de enero de 2012
MI PRIMER AÑO DE MATRIMONIO CON PAPELES
Así nos tomamos J. y yo las uvas de 1989. Que nadie sabía si escupirlas, si comerse 24 con pepitas o si mondarse directamente desde el desconcierto absoluto.
Entonces vivíamos en un apartamento de Ronda de la Mata. Encima de una gasolinera, que abrías las ventanas para ventilar los dos cuartos y subía el olor a combustible hasta la despensa. Posteriormente comenzó la 1ª guerra del golfo y bien tranquilos que nos dejaron gracias al desabastecimiento de crudo.
Entonces éramos unos pipiolos que viajaban a Portugal en un Talbot Solara (dios, qué cochazo) desegundamano.
Aquella nochevieja, nos comimos las uvas recién compradas a precio de oro en la Plaza Mayor. J. trabajaba entonces en la Cadena Cope y echaba las mismas horas que San Pedro en la puerta de los cielos. Éramos muy felices, aunque suene cursi del copón. Hemos sido una pareja moderna (sin parecerlo) y nos hemos querido mucho a la antigua (como en una novela de García Márquez)
Somos más mayores. Solo eso.
Qué deprisa pasan los recuerdos y qué lentos los días de ahora.
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