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Una buena técnica para pasar el tiempo en las salas de espera de un hospital (y no morder las plantas artificiales) es poner nombre a las películas de antaño, a sus actores y actrices, al director y al cine donde las vimos por primera vez. Esta técnica puede ser empleada también para discos, canciones o recetas de cocina.
Dos cabezas piensan más que una (quedan descartados los jurados populares de Valencia y la familia real)
Hoy hemos empezado por Marco Ferreri y su inefable "El futuro es mujer" y hemos acabado en Bergman.
Qué hermosura de película. El médico ha estado de acuerdo.
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