martes, 29 de abril de 2008

LO QUE VEN MIS OJOS

Levanté la vista y miré... Desde la ventana de la cocina ya se pueden ver los pájaros sobrevolar los tejados. Piruetear, planear, círculos... Me acompañan mientras preparo la cena.
Después de la presentación del libro de poemas, el jueves pasado, un abuelo que estaba entre el público se acercó y me dijo: hay que seguir así, cuanta más cultura menos gente mala.
Toma. Me dejó noqueada, muchos pensamos lo mismo pero no sabemos decirlo con tanta gracia. Me aferraba el brazo para dar más énfasis a sus palabras. Tenía fuerza en sus manos callosas de 80 años.
Esas personas transmiten fuerza a los demás.
Llevo seis meses sin apartarme de los poemas de Hortensia, de sus palabras, imágenes de la guerra y de su familia.
También me acompañan mientras preparo la cena.

Lejos estáis
los que amo, las flores y la luz.
Lejos estáis
pájaros, voces queridas, salud. Orense 1950.

Salchichas con ensalada. Es día de cobro.

domingo, 27 de abril de 2008

HIJOS



Es difícil verificar a partir de la experiencia personal si los hijos son lo más importante en la vida de las personas. Te aíslan del mundo exterior durante meses e incluso años, requieren tu atención constante y desconoces dónde está el umbral a partir del cual se convierten en seres independientes, el paso definitivo que les deposita en un mundo ancho y ajeno en el que tienen que utilizar las estrategias de supervivencia que les has enseñado durante años. Alimentarles, educarles, comunicar con ellos. Ahí es nada. Bueno, lo seguimos intentando.
M. está aburrida y se ha asomado tres veces a la pantalla a ver si salen fotos de sus primos. N. no sé dónde está. A sus 14 años su vida fuera de esta casa es un misterio para nosotros. Escribe y canta rap, contra el mundo y en ese su mundo supongo que nos incluye un poco a sus padres y hermana.
Yo también escribo, ya se me pasó lo de arremeter contra nadie. Escribo sobre ellos también. Sobre mi vida con ellos antes de que traspasen ese umbral que les alejará de mí, espero haberles ido pertrechando concienzudamente con las armas necesarias.
Cuando hablo con S. o JF. o leo su blog me doy cuenta de mi suerte: mis hijos viven, están conmigo dando por saco, a veces suspenden en el instituto o no quieren cenar. Mis hijos viven en este mundo cercano, rodeados de familia y amigos.
Son ellos los que cortan flores para mí y me recuerdan los días que debemos ir al dentista.
Ellos los que escuchan mi llave en la cerradura cuando llego de trabajar o me gastan bromas cuando repito ocho veces la misma frase. Sugieren extraños condimentos para la ensalada y me recuerdan que como poca fruta.
En algunos poemas he escrito sobre ellos. No podría dejar de hacerlo, están siempre aquí, conmigo.

EL PUEBLO ESTÁ EN FIESTAS

Esta mañana han comenzado a aparecer por las calles del pueblo hombres y mujeres vestidos de "época", de esa época en la cual están ambientadas algunas películas como "El bosque". Ellas con trajes de color indefinido y el pelo recogido, ellos con bombachos, calcetas y chalecos de un color todavía más indefinido. Algunos iban armados y se dirigían todos a la llamada de la frontera, donde comienza el mundo exterior e ingobernable. Le llaman Mercado Barroco. Lo más anacrónico es que dentro de tres días atacarán las tropas moras de la Berbería, vestidas con pieles y porras. A estos les llaman Fiestas de moros y cristianos. Los cristianos llegan los últimos, aún no se han recuperado de su terrible pérdida de Viernes Santo. Una confusión cronológica, y en el día más señalado de esta baraúnda se saca a la Virgen de procesión para pedir agua y otros bienes para el pueblo congregado en la plaza, saltando hogueras y medio sordo a causa del ruido de las campanas. Medio ciego ya también, por las bebidas y elixires que se han tomado en la plaza, de la época de Astérix y Obélix seguramente. Y las reinas de las fiestas y más tropas vestidas de manchegos.
Si eres de por aquí te tiene que gustar todo este colorido y el ruido de los petardos, los trabucazos y las aglomeraciones.
A mi me gusta, pero sólo un poco: a determinadas horas y lejos de mi casa. Es lo que tiene vivir en el centro que te tragas todos los saraos, Javier Marías dixit.
Para fotos bonitas las publicadas por N. sobre el III Centenario de la batalla.

domingo, 20 de abril de 2008

TODO EL MUNDO SE VA A PARÍS

Es cierto, lo comprendo. Es una ciudad maravillosa en la que, además, vive mi hermana pequeña. Últimamente todo el mundo conocido ha estado recientemente allí o está a punto de ir. Ayer mi madre tomó un avión y a estas alturas estará paseando por el distrito 15 con Alicia y Bertrand. Yo escribo delante del ventanal de mi casa mientras por el cielo cruzan nubes negras, tan rápidas como los aviones que surcan el mundo. Lo cierto es que ya he estado en París, en dos ocasiones. Lo cierto es que no puedo quejarme: he viajado y he disfrutado de cada viaje, sin embargo, durante estas tardes frías de abril es cuando más deseo largarme. (¿Por qué habrán quitado la calefacción central si estamos todos los vecinos muertos de frío?)
Sin viajes, sin calefacción, sola en casa. Es domingo por la tarde (además) y he empezado un nuevo libro.