sábado, 18 de septiembre de 2010

ALL ABOUT MY MOTHER (by the moment)

Tenía que ocurrir, antes o después. Tantas veces he oído esta frase en boca de amigos y familiares, hasta en las pelis de Almodóvar: "mi madre se ha caído y se ha roto la cadera" o al revés y viceversa, que se ha roto la cadera y, naturalmente, uno se cae. Pues se ha cumplidola premonición en la persona de mi madre, no se ha roto la cadera pero se ha hecho una brecha en la cabeza, sangre y puntos. Y para redondear el tópico ocurrió todo al salir de misa.
Versión de la madre: "Me encontré mareada y le dije a Amparo y a Paquita que me salía a ver si me daba el aire, que ya me ha pasado esto otras veces como aquella que me dio cuando el desfile de los tambores de estar tanto de pie, pero bueno, me agarré a una reja y ya no me acuerdode más que me desperté y estaban los de la ambulancia pero no estaba mi bolso que lo tenía Susana Rico, que estaba paseando al perro con su marido, que qué amables que me devolvió el bolso y se quería montar en la ambulancia conmigo pero no le dejaron, me asusté de llevar los pantalones mojados pero era del suero. No me dolía nada".
Versión del hospital: "Su madre está ingresada en observación tras sufrir una caída por causas aún desconocidas, a consecuencia de la cual ha sufrido un traumatismo en la cabeza y le hemos dado cuatro puntos de sutura, tiene un pie dolorido y las pulsaciones muy bajas. Le vamos a hacer analítica completa y electros".
Versión de la familia: "Se tomó la pastilla en ayunas y en ayunas se fue a misa de primera hora, por si el cura pasaba lista. Le dió un bajón de tensión y, para no hacer de Ana Ozores ante el Magistral y caer desparramada ante los ojos atónitos de sus amigas y demás practicantes e interrumpir la eucaristía, se salió como pudo a la puerta de la capilla (que en verano alcanza los 40º en la parte más fresca) y allí se cayó al suelo aferrada al bolso".
Qué susto. Realmente no ha sido nada, y en el hospital de aquí se come estupendamente. Ha recibido la visita de todas las implicadas en el suceso y les ha enseñado el trozo de cabeza que le han rapado. Bueno. No pisaba un hospital desde el parto de mi hermana pequeña, hace 37 años.
Dedicado a mi madre y sus amigas, que le dijeron al verla "¡Que te tenemos dicho que no bebas por las mañanas!"

viernes, 10 de septiembre de 2010

EMOCIONES COMPARTIDAS

11S

Al teclear 11S en google han aparecido a continuación palabras como "imágenes nunca vistas, conspiración, análisis crítico, vídeos caseros..." Todos y cada uno de nosotros recordamos aquel día y los que le siguieron. Más estupor que miedo por sentirnos tan vulnerables, más vergüenza y más asombrocada día que pasaba por aquello que escuchamos y leímos en los periódicos durante los meses siguientes al atentado.
Durante varios días M. estuvo jugando con los cubos encajables formando "torres gemelas" para después tirarlas por el suelo con estrépito, N. pensó que aquellas imágenes correspondían a un juego de la play.
Durante muchos meses se discutió sobre la autoría y los motivos de semejante monstruosidad.
Recordé entonces la novela Piezas en fuga de Anne Michaels y lo que en ella escribe sobre el ser humano a propósito del horror nazi: sólo un hombre puede torturar,  violar, matar a otro ser humano si deja de considerarlo como tal, si lo convierte en cosa, ni siquiera en animal u objeto susceptibles de ser considerados bellos o necesarios. 
Los monstruos también celebran la música de Mozart o un buen vino. Son irreconocibles entre nosotros.


Los que vivís seguros
En vuestras casas caldeadas
Los que os encontráis, al volver por la tarde,
La comida caliente y los rostros amigos:
Considerad si es un hombre
Quien trabaja en el fango
Quien no conoce la paz
Quien lucha por la mitad de un panecillo
Quien muere por un sí o por un no.
Considerad si es una mujer
Quien no tiene cabellos ni nombre
Ni fuerzas para recordarlo
Vacía la mirada y frío el regazo
Como una rana invernal.
Pensad que esto ha sucedido:
Os encomiendo estas palabras.
Grabadlas en vuestros corazones
Al estar en casa, al ir por la calle,
Al acostaros, al levantaros;
Repetídselas a vuestros hijos.
O que vuestra casa se derrumbe,
La enfermedad os imposibilite,
Vuestros descendientes os vuelvan el rostro.

(Primo Levi, Si esto es un hombre, 1947)

domingo, 5 de septiembre de 2010

REGRESAR

Regresar, llegar, volver, anidar de nuevo en las rutinas y guardar las alas para más tarde. Así supongo que se sentirían los viajeros del XIX (sin vueling ni peajes) cuando por fin dejaban sus baúles arrinconados en el desván y comenzaban a preparar su próximo viaje. Así nos sentimos ahora nosotros. Ya lo decía Paul Bowles, no soy turista sino viajero, no voy a los lugares que todo el mundo visita y recorre sino que regreso de desiertos y  océanos a los que viajo por el placer de regresar y recordar el inmenso vacío, el silencio. Lawrence de Arabia respondió a un viajero inglés, ante la extrañeza de éste por los largos años que había pasado allí, que le gustaba el desierto porque estaba limpio. Ahora ningún lugar del mundo está limpio y sin embargo seguimos viajando para limpiarnos el miedo y reconocer nuestra infinita ignorancia, al menos mi familia y yo.
Somos viajeros. Por ello cuando nuestros amigos nos preguntan si hemos visto una larga lista de museos, mausoleos, catedrales, palacios y tal, nos quedamos con la la misma cara que pone N. cuando llega bien tarde por la noche y nos ve dormitando en el sillón o directamente en la cama, la cara de "realmente he visto la hora en el reloj pero si supiérais lo que me ha pasado por el camino, chaval, qué movida, mañana os lo cuento, que me caigo de sueño". O sea, sí, vimos los uffizzi (significa oficinas, no eran parientes de los médicis) pero qué hermosa la vista sobre el Arno y qué sobrecogedor el único cuadro de Lotto;  visitamos la accademia y su David (por sus dimensiones más bien Goliat y reinventamos la historia bíblica); no subimos a la torre de Pisa... Hemos visto (como decía el malo de Blade Runner, bueno, sobre esto hay teorías) muchas lunas ponerse sobre Orión y eso nos basta. Todo el mundo va a Italia y qué hermosas torres y puertas, plazas, cúpulas. Sin embargo, no creo que volvamos a recorrer en bicicleta cada tarde una muralla bordeada de árboles y ver infinitos matices de verde y dorado mientras se pone en sol en Lucca.
Todo el mundo va a Italia. Nosotros hemos regresado de Lucca.
De todas formas, lo que más les ha gustado a mis hijos ha sido la casa que alquilamos en Lucca. Como siempre. Y, por supuesto, las áreas de servicio de la A-7: todo un microcosmos de razas y lenguas en las que aprovisionarse de mentos, pringles y coca-colas. Cuando me llevé a mi misma a limpiar el coche salieron de debajo de los asientos botellas de refrescos en varios idiomas y cientos de papeles de chicles y caramelos. Y las pizzas sin mozzarella (están buenas), las zapatillas Converse (sí, son idénticas a las de aquí), los puestos de recuerdos (ídem) y los raperos de la plaza de la Comedia en Montpellier.