Y encima se muere Michael Jackson. Y además he tenido que recoger las notas de mis hijos, firmar los boletines de los de 2º ESO, terminar 5 kilos de informes, tranquilizar a un grupo de madres que pretendían linchar a la profe de matemáticas, pelearme con la peluquera que intenta teñirme las canas al menor descuido por mi parte, despedir a mi hermana parisina y planchar 1200 blusas y camisas de algodón.
Ha sido mi cumpleaños. No ha sido un mal día, un día más. Al salir nos hemos tomado unas cañas las compañeras y yo y hemos hablado del próximo curso. Tendremos (¡¡¡por fin!!!) un aula temática y podremos trabajar de manera más cercana con los alumnos, si se dejan atrapar entre nuestros muros.
Muchos proyectos. Por la tarde, concierto de rap y batalla de gallos. N. ha estado muy bien: improvisaciones en defensa de la tolerancia y en contra del racismo. Por un rato se me han olvidado sus notas. M. en Azuqueca con su padre, creo que ha hecho montones de fotos a la corteza de los árboles, a los gatos callejeros y a las nubes. Ella misma y todo Azuqueca animal, vegetal y mineral.
Me han regalado un bolso, un set de manicura y un juego de horquillas para el pelo: decididamente, mi familia cree que me paso más diez minutos en el espejo arreglándome cada mañana y no se explican por qué tengo esta pinta. Para colmo, vamos a la ópera el 12 de julio y están aterradas esperando a ver cómo aparezco. Ni que fuéramos las Corleone. Y para colmo 2 tenemos una boda Colmenero: a quien repite vestido le envían una cabeza de caballo... Aún así tengo ganas de ver a la familia.
Desde las ventanas de mi casa no se divisan fronteras. Miro y trazo los mapas de una cartografía imaginaria. Es lo que tiene vivir en un 6º exterior.
domingo, 28 de junio de 2009
domingo, 14 de junio de 2009
CABO DE GATA

Aquí nos vamos de vacaciones. ´Fernán Pérez, Cabo de Gata, Almería. Cuando N. vea que no es un pueblo cuya calle principal bordea la playa, que no hay bares ni restaurantes, que no hay tías en biquini ni chiringuitos... En fin. Sol y playa. A lo mejor hay suerte y la Agencia Tributaria nos paga un viaje a París, con lo que ha ahorrado a nuestra costa.
Alicia y Bertrand llegan el jueves, procedentes de Creta. Empieza la temporada de verano en mi familia y mi dieta, al carajo.
viernes, 12 de junio de 2009
ANTIGUOS ALUMNOS
Grata sorpresa. Salía del instituto bajo un sol abrasador y al cruzar la Corredera oí a alguien que me llamaba. No reconocí al muchacho que se acercaba sonriente y me preguntó ¿eres A.? Antiguo alumno, pero de los antiguos de hace 14 años, lo menos. Estuvimos hablando: Traducción en la universidad de Granada, doctorado internacional, una obra de teatro estrenada, dos libros de poemas y varias novelas. Yo nada, lo mismo, sigo dando clase, sí, he estado unos años fuera, ahora estoy aquí.
¿Te acuerdas de aquel cuento que escribí en 1º de BUP? Te gustó mucho y me animaste a escribir, hasta ahora.
Joder, qué pasmo. Ha quedado en pasarse por el instituto y enseñarme sus poemas.
¿Qué le digo?
¿Te acuerdas de aquel cuento que escribí en 1º de BUP? Te gustó mucho y me animaste a escribir, hasta ahora.
Joder, qué pasmo. Ha quedado en pasarse por el instituto y enseñarme sus poemas.
¿Qué le digo?
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cartografías imaginarias
VENDRÁN MÁS AÑOS Y NOS HARÁN MÁS SABIOS...
Los profes tenemos la mala costumbre de llamar años a los cursos académicos: el año que viene voy a coger 3º, el año que viene me voy a preparar tales temas o van a leer este libro. Sin embargo, para todos los demás el año comienza un 1 de enero y acaba un 31 de diciembre, un mes de vacaciones en verano. Para nosotros dentro de unos días se acabó todo. Andamos ahora sumidos en un mar de papeles y de notas de evaluación. Yo estoy un poco perdida: volví a trabajar el lunes y durante esta semana me he reencontrado con los alumnos a sabiendas de que, dentro de poco, tendré que despedirme de ellos. Hay pocas ganas, las aulas son un horno, el culo se pega a las sillas, las pizarras queman.
Estoy bastante cansada. Mis aulas se encuentran también en esta casa desde la que observo. Mis amigas, las madres de los amigos de mis hijos, mis vecinas, mi familia... cuentan cómo van a ser los resultados académicos de sus hijos. Es el tema de conversación en estado latente. O bien, madres de mis alumnos que me preguntan por la calle, en el supermercado, en el parque... ¿cómo va, cómo lo ves, qué le va a quedar?
Mis aulas están aquí también, quemaré las naves en junio otro año más y tendré que reconstruirlas de nuevo en este astillero pobre y maltrecho, compraré madera nueva que sustituya a la podrida, y al trabajo.
Es difícil desconectar de este trabajo cuando se tienen hijos adolescentes. Todo lo que me rodea es una nebulosa pedagógica que se convierte en vapor ardiente al llegar estas fechas.
Para colmo de males, los ánimos de los compañeros se disparatan y aumentan las tensiones latentes durante todo el curso.
Para colmo de bienes, una noche de sábado cálida y tranquila. M. bailando en el estudio su última coreografía (ha dejado el parqué reluciente) y N. rapeando en su habitación sobre el eterno tema de siempre: por qué soy tan desgraciado si no me falta de ná, dejadme vivir mi vida y me la suda la autoridá.
Vendrán más años ¿nos harán más ciegos o más sabios?
Estoy bastante cansada. Mis aulas se encuentran también en esta casa desde la que observo. Mis amigas, las madres de los amigos de mis hijos, mis vecinas, mi familia... cuentan cómo van a ser los resultados académicos de sus hijos. Es el tema de conversación en estado latente. O bien, madres de mis alumnos que me preguntan por la calle, en el supermercado, en el parque... ¿cómo va, cómo lo ves, qué le va a quedar?
Mis aulas están aquí también, quemaré las naves en junio otro año más y tendré que reconstruirlas de nuevo en este astillero pobre y maltrecho, compraré madera nueva que sustituya a la podrida, y al trabajo.
Es difícil desconectar de este trabajo cuando se tienen hijos adolescentes. Todo lo que me rodea es una nebulosa pedagógica que se convierte en vapor ardiente al llegar estas fechas.
Para colmo de males, los ánimos de los compañeros se disparatan y aumentan las tensiones latentes durante todo el curso.
Para colmo de bienes, una noche de sábado cálida y tranquila. M. bailando en el estudio su última coreografía (ha dejado el parqué reluciente) y N. rapeando en su habitación sobre el eterno tema de siempre: por qué soy tan desgraciado si no me falta de ná, dejadme vivir mi vida y me la suda la autoridá.
Vendrán más años ¿nos harán más ciegos o más sabios?
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