Desgaste psicológico total. Cinco ordenadores en casa y no he podido escribir durante mucho tiempo. Las razones han sido muchas y variadas (odio quejarme de tontás) pero es que cuando se junta todo pasa lo que diría mi cuñada LL. "Ni se muere padre ni cenamos".
La señora que se caía en los pasos de peatones.
Las vacaciones de semana santa.
La corrección de exámenes.
El madrid- barça.
Siempre nos quedará París.
Los papeles de M. para el instituto.
Los papeles de N. para el acceso a salir del instituto (?)
El barça-madrid.
Y sobre todo, la falta de redes inalámbricas. Con todo esto conectado a mi cabeza todavía no me había enterado de que ha llegado otra primavera extraña. Cable de red desconectado y nueve días de vacaciones para escuchar petardos y trabucazos en la calle.
Desde las ventanas de mi casa no se divisan fronteras. Miro y trazo los mapas de una cartografía imaginaria. Es lo que tiene vivir en un 6º exterior.
viernes, 29 de abril de 2011
viernes, 15 de abril de 2011
SUEÑO CON SERPIENTES
Es lo que tiene trabajar un trimestre tan largo como un plan quinquenal, que sueñas cosas raras como que a tu futuro sobrino le faltan dedos de la manos o que los alumnos de bachillerato comprenden a la primera la subordinación sustantiva. Si a ello sumamos las noticias contradictorias sobre economía ( brotes verdes vs. en 2012 se acaba el mundo) pues que te tienes que tomar una pastilla y caer cmo una piedra en la cama para levantarte a una pata, por lo menos.
Vacaciones.
Benditas vacaciones. Me lo han explicado muchas veces y yo pongo toda la atención que puedo pero no acabo de entender por qué un año tenemos vacaciones de semana santa a mitad de abril y otro a primeros de marzo. Lo juro: soy titulada universitaria, explico cosas súperdifíciles a alumn@s difíciles (los verbos defectivos, esos desconocidos) pero no entiendo esto. Sorry, soy torpe cuando se trata de recordar lo que pasó hace 2000 años mientras el calendario escolar de este país debe de ser objeto de chiste en otras culturas que han asumido lo de la separación iglesia-estado. En Finlandia deben tenerlo más claro, o quizá allí se rigen por el calendario solar y los meses de verano no se acuestan (por aquello de la aurora boreal) y los institutos abren todo el día- día.
Sueño con serpientes. La mato y aparece otra mayor...
Bissous Bertrand.
Vacaciones.
Benditas vacaciones. Me lo han explicado muchas veces y yo pongo toda la atención que puedo pero no acabo de entender por qué un año tenemos vacaciones de semana santa a mitad de abril y otro a primeros de marzo. Lo juro: soy titulada universitaria, explico cosas súperdifíciles a alumn@s difíciles (los verbos defectivos, esos desconocidos) pero no entiendo esto. Sorry, soy torpe cuando se trata de recordar lo que pasó hace 2000 años mientras el calendario escolar de este país debe de ser objeto de chiste en otras culturas que han asumido lo de la separación iglesia-estado. En Finlandia deben tenerlo más claro, o quizá allí se rigen por el calendario solar y los meses de verano no se acuestan (por aquello de la aurora boreal) y los institutos abren todo el día- día.
Sueño con serpientes. La mato y aparece otra mayor...
Bissous Bertrand.
domingo, 3 de abril de 2011
UN TULIPÁN AMARILLO
Allá por el 2004 viajamos a Ámsterdam con J. y S. Estábamos a punto de comenzar una nueva vida en este pueblo con todo lo que eso suponía: una mudanza de dos camiones (perdí media colección de cerámica popular andaluza y una alfombra bereber), nuevos colegios para nuestros hijos, la oficina del paro asiduamente visitada por J. (nunca hay nada para los traidores a la Conferencia Episcopal, ¡Encontrarás dragones!) Así que aquel verano nos fuimos a Ámsterdam.
Compramos Silvia y yo kilos de bulbos de tulipán. Los planté en nuestra casa del campo. Creo que no ha brotado ninguno desde entonces. Sin embargo, cuando llegamos allí el viernes pasado encontramos un precioso tulipán amarillo en uno de los arriates.
¿Será una señal? ¿Pueden las semillas de hace tantos años germinar y brotar sin cuidados? ¿Podremos levantar de nuevo nuestra casa, sin mucho coste para nuestro bolsillo? ¿Será que la humedad ha podrido medio patio y por ello las baldosas se convierten en arenilla? ¿Habrá llegado esa misma humedad hasta las vigas de madera maciza que sustentan el tejado del pajar y, por tanto, el albañil nos presentará dentro de 15 días un presupuesto digno de la restauración del mismísimo Palacio de Líria o de Villa Favorita? ¿Eh? ¿Eh?
No hago mas que pensar en ello. Sueño nuestra casa (si a esto se puede llamar nuestra casa o, al menos, una parte de ella)
¿Eh? ¿Tengo o no tengo razón? Ya quisiera Tita semejante desafío. Había hasta una culebra mimetizada en la piedra. Parecía un cuadro de Francis Bacon.
Compramos Silvia y yo kilos de bulbos de tulipán. Los planté en nuestra casa del campo. Creo que no ha brotado ninguno desde entonces. Sin embargo, cuando llegamos allí el viernes pasado encontramos un precioso tulipán amarillo en uno de los arriates.
¿Será una señal? ¿Pueden las semillas de hace tantos años germinar y brotar sin cuidados? ¿Podremos levantar de nuevo nuestra casa, sin mucho coste para nuestro bolsillo? ¿Será que la humedad ha podrido medio patio y por ello las baldosas se convierten en arenilla? ¿Habrá llegado esa misma humedad hasta las vigas de madera maciza que sustentan el tejado del pajar y, por tanto, el albañil nos presentará dentro de 15 días un presupuesto digno de la restauración del mismísimo Palacio de Líria o de Villa Favorita? ¿Eh? ¿Eh?
No hago mas que pensar en ello. Sueño nuestra casa (si a esto se puede llamar nuestra casa o, al menos, una parte de ella)
¿Eh? ¿Tengo o no tengo razón? Ya quisiera Tita semejante desafío. Había hasta una culebra mimetizada en la piedra. Parecía un cuadro de Francis Bacon.
EL MILAGRO DE LA MÚSICA
Esta tarde han desfilado los cornetas y tambores del barrio de La Estrella, la banda juvenil de música y otros personajes de más trapío y renombre de la localidad (estamos en plena campaña pre´electoral) Aún no han empezado oficialmente las fiestas, pero ya llegan los ecos de los tambores desde cualquier calle como sones de guerra procedentes de lo más profundo de la tierra.
Mientras veía el desfile pasaban frente a mí varias promociones de alumnos difíciles y otros muchos que, o bien han abandonado los estudios o están a punto de hacerlo. Algunos compañeros de PCPI de mi hijo. Chavales que no saben qué hacer con un lápiz y un cuaderno y que, sin embargo, tocan la percusión de maravilla. Ni uno ni dos: muchos. Desfilan compenetrados, atentos a las señales del cambio de ritmo o de paso, puntuales, ayudando a los más pequeños a situarse, a cambiar el paso o a leer la partitura.
Las autoridades locales se los rifan para los desfiles aunque los citan una hora antes y no les dan ni de merendar. Cuando llegan las bandas a la puerta del teatro terminan su misión, acarrean sus instrumentos al local de ensayo o a sus casas y no esperan ni las gracias. Cada día tocan mejor, o mejor que saben y lo mejor que pueden. Algunos de esos chavales han estado enganchados a las drogas o lo están todavía, acuden a tocar a los desfiles porque la banda cuenta con ellos y son imprescindibles. Se sienten necesarios, son necesarios.
Etiquetas:
cartografías imaginarias,
vida doméstica
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