


Ea, como dicen en mi pueblo. Otra vez de nuevo aquí. Los ordenadores a punto(a M. le dan uno en el cole este curso, gracias, pero preferiríamos más profes y menos horas muertas de religión o ateísmo en las aulas), los horarios docentes pinchados en el corcho de la cocina y la catapulta preparada cada mañana.
Los vecinos han comenzado a hacer sus ruidos particulares también de puesta en marcha: el político de arriba que habla por el móvil a las 5´30 de la mañana sobre el debate del estado de la región, el bebé del 7º A que llora un poco después, los perros del patio vecino... Echamos de menos a los chinos del 9º, tan silenciosos. Vecinos. Ellos también nos presienten.