Al parecer, hay una chica. Una estudiante de bachillerato de esas de sobresalientes. Al parecer, nuestro N. la ha invitado a cenar el sábado próximo. Nos hemos enterado de forma indirecta, como casi siempre se enteran los padres en estos casos: que si mi paga exigua, que si este sábado, que si una amiga que tienen que hablar, que si un sitio tranquilo y barato, que si efectivamente el sábado es sábado... En fin ¿podrías darme mamá algo más de dinero por favor que voy a invitar a una chica a cenar a un sitio bueno- bonito- barato- que no sea un chino?
Teniendo en cuenta la alergia a los lácteos que arrastra desde que tomó el 2º biberón somos cautelosos y exquisitos con nuestras salidas a comer fuera. Más de una vez nuestra cena o comida ha terminado en la máquina de pastelitos y café de Urgencias. Excelentes como diuréticos. Le he dicho que se lleve la aguja de adrenalina por si entra en shock anafiláctico, de amor o de salsa de yogur, que últimamente love is in the air y le puede dar un ataque de asma de los gordos.
Criaturas... Recuerdo aquello que decía mi abuela: a los críos hay que quererlos mucho y que coman todo lo que puedan.
Acabarán en un chino... seguro.
1 comentario:
ay que bien,...eso me recuerda que la primera vez que un chico me llevo a cenar fue a comer una hamburguesa en una terraza del jardin, eso es lo mejor la salsa de tomate resbalando por las comisuras impreganando el carmin de kepchup!que glamour para una primera cita ayyy el amor y el ketchup divino tesoro, pero sin leche !
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