Cuando ya creíamos que estaba llegando la primavera, empieza a arreciar de nuevo el frío. Hibernando como los osos. Rodeados de libros que nos protegen del invierno, que muere dando sus últimos coletazos de agonía.
Como éste de Simon Leys, La felicidad de los pececillos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario