Ayer acabaron de colocar la decoración navideña en las calles del lugar. Los operarios se despidieron a media mañana retirando escaleras y barriendo ramas de poda de los árboles de la plaza. A los pocos minutos el personal congregado miró hacia arriba y el comentario circuló de boca en boca: lo que había sido un rumor hasta entonces se convirtió en certeza. Los abetos azules de led ahora son medio abeto izquierdo y luego medio abeto derecho y así sucesivamente. O sea, han recortado o podado o cercenado la iluminación navideña, de manera que hay que pillar perspectiva desde el fondo de la calle para hacerse una idea de algo. Vistos así, a la buena de dios, parecen catanas sobre nuestras cabezas. A todo esto ni siquiera han encendido, a lo mejor están esperando a alguna autoridad que le dé al botón, como en la Feria de Sevilla.
Ya pondré fotos. Abetos serruchos.
Nuestros gobernantes han renunciado a los menús de más de 17 euros y a viajar en Audi. Suponemos que estaban siempre fuera de sus casas cuando esta es la prioridad. También a sus pagas extras (cuáles , cuántas y hasta cuándo no se sabe) y a cenar langosta en nochebuena.
Menuda cabalgata de reyes nos espera.
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