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Lo reconozco: a mi sí me ha conmovido a mediodía, cuando lo he visto en las noticias. Llegaba de trabajar un poco más temprano de lo habitual. En casa estaba N. quien ha calentado las albóndigas más de la cuenta y ya habían adquirido un tono verdoso, no me pregunten por qué. Se trataba de albóndigas con pasas y piñones y han acabado convertidas en las de siempre: albóndigas nadando en tomate que todo lo quita con patatas fritas. Bronca.
En el trabajo dos de mis más queridos compañeros (a su vez compañeros de escuela de mi padre, échales casi 60 a cada uno) han recibido una carta del sindicato con una consigna que ya se está extendiendo como la pólvora: Jubílate ahora que puedes. Dos compañeras también estaban bastante mohínas: sus maridos en el paro y no hay oposiciones para nada, ambos titulados universitarios y sin espíritu emprendedor. Un ingeniero de telecomunicaciones no puede liarse él solo a tirar tendidos de la luz o a construir puentes para el AVE así, a la buena de dios. Ambos tienen ya unos añetes y una trayectoria, que diría Bárbara Rey antes de dejarse morder por los leones.
Esta tarde ha llegado J. también mohíno (mañana cumple 51 años y lo lleva francamente) Nos hemos ido al súper a comprar unas consumiciones por si mañana viene la familia a hacer gasto. La tarjeta ha hecho un quiebro extraño, como los toros en la dehesa, pero finalmente ha entrado a capote. Después estábamos citados en la consulta del dentista, cual enfermos terminales en despacho de notario. Diagnóstico: M. necesita ortodoncia YA y son no sé cuántos euros de entrada y luego no sé cuántas mensualidades de unos pocos euros más... A todo esto ya hemos encargado un teclado y una trompa doble.
Después nos hemos venido a casa y hemos cenado salchichas.
Y ha vuelto a salir la ministra italiana por la tele. Me ha conmovido de nuevo. La palabra es sacrificio, que no podía pronunciarla. Se le ha quedado como una espina de pescado en la nuez. M. no entendia lo que pasaba, menos mal que enseguida ha empezado Águila Roja y la vida a vuelto a su ser.
La vida siempre vuelve a su ser, tarde o temprano. Y como diría mi abuelo "que nos pille cenaos"
1 comentario:
pues eso,que nos pille cenaos,si la vida siempre vuelve a su ser como si nada,
muchos besos, yo tambien me conmovi
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