Así se veía mi casa hace unos 100 años. El edificio de tres pisos se ha convertido en una mole de 10 alturas de ladrillo visto y balcones de hierro oxidado. En medio de la calle, los puentecicos, por si llovía y el agua se convertía en torrente.
Ahora se ven bancos y cafeterías, un aparcamiento de bicis y el cuartelillo de la policía. Todo el centro del pueblo.
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Lo que no me explico es que hacen estos en el amarradero de yates de Puerto Banús. Con lo cerca que les pillaba el bar Paco o el Trueno, unos clásicos de todas las épocas y lugares- pueblos.

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