domingo, 13 de febrero de 2011

DAÑOS COLATERALES DEL IKEA

Efectivamente, esto sigue. Nos hemos dado cuenta de que no podemos seguir criando a nuestros hijos adolescentes entre estas cuatro paredes de más de 30 años sin echar una miaja de pintura en las paredes y teniendo por monturas unos sofás de curtisán en los cuales les di el pecho a ambos. Somos conscientes de que la calidad de vida se traduce en cifras de a cuatro, como los desfiles de la Pascua Militar. Eso, en lo que respecta a nuestra vivienda habitual, o sea, esta atalaya con wifi desde la que escribo. Si estas nuestras preocupaciones se trasladan al campo o finca rupestre que poseemos a tres horas de aquí, la necesidad se convierte en virtud.
Pienso, a veces, en los años que nos esperan. Pienso, sobre todo después de dejar el hospital tras una revisión rutinaria de alguno de nosotros mismos, si algo pasara y los años que nos quedan por vivir se redujeran a uno o ninguno. En ese momento me viene a las mientes nuestra casa en el campo, esa que se está cayendo un poco por partes, por no hacernos la puñeta de golpe. Allí hemos sido muy felices y le debemos un arreglo.

Con tal intención estamos consultando al consejo de notables por internet: desde casas de madera hasta cuadrillas de albañiles de todo a 100.

De una empresa que monta casas de madera hemos conseguido esta información:

"En estos precios esta incluido transporte asta dónde llega nuestro camión, montaje, electricidad completa con apliques, fontanería completa con sanitarios y ducha, cocina amueblada con electrodomésticos.
No incluye impuestos, cimentación y en caso de necesitar proyecto de arquitecto se lo proporcionamos pero no esta incluido en el precio.
Estas medidas son aproximadas
Tarifa valida hasta el 31-12-2009 salvo error u omisión o nueva actualización por parte de la empresa."


lo cual nos ha dejado estupefactos, sobre todo por lo del camión. Suponemos que el camión no hay que comprarlo porque NADA está incluido en el precio. Podríamos pagarles parte del baño con unas clases de ortografía o dicción, porque esta empresa está sita en el pueblo vecino a nuestra aldea (más grande, con mercado e instituto) y conocemos su dialecto: parecen de Osaka, tanto en la pronunciación  de la lengua como en los ojos guiñados de tanto mirar el campo solatero.

A mi me dan ganas de volver a escuchar esto (y ya veremos cómo nos apañamos) El sucedido del banco da para otra ocasión.



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