Más o menos, ésta es la nueva imagen de la plaza. Un aparcamiento de bicis de alquiler. Somos europeos. Cada bici tiene su timbre y no hay niño o vejete que pase sin hacerlo sonar. A veces creo escuchar también un tranvía que sube por Doña Violante, lo mismo que si estuviera en Leidseplein.
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