Así me apetece comenzar hoy a escribir, después de ver al rey pasar revista en blindado descubierto. Es que está malo, dicen. Le debe pasar como a mi madre (LSQSCELPDP) que ya lleva dos viajes a urgencias pero a ella la sacan simplemente descubierta. Me están afectando los recortes negativamente, es decir, no veo la bondad humana inherente a la especie, solo veo el lado negativo de las cosas y eso me duele bastante porque estoy convencida de que la gente es buena de nación (que diría mi abuela) Me lio con tontunas y desconfianzas y eso no puede ser bueno. Las redes sociales se alimentan de llamamientos a la desobediencia civil y a la rebelión ante las cajas de los supermercados. La entrada del instituto está plagada de convocatorias de huelga y ofertas de pisos de alquiler. Apenas podemos ver más allá.
Sin embargo, más acá nuestra vida es casi la misma. Día a día.
Releyendo a Dickens.
Viendo series americanas.
Hablando con mi familia.
Estudiando inglés.
Preparando apuntes.
Mirando por la ventana.
Realmente todo.
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