Desde las ventanas de mi casa no se divisan fronteras. Miro y trazo los mapas de una cartografía imaginaria. Es lo que tiene vivir en un 6º exterior.
domingo, 3 de julio de 2011
AMAINA EL TEMPORAL
Esta tarde ha llovido. J. ha pillado por banda un tomo de historia, nuestros hijos andaban a sus quehaceres domésticos (revolver ropa en los armarios, grabar canciones, abrir la nevera...) El cielo mortalmente gris. Un silencio antiguo que abraza a todas las tormentas de verano del mundo.
Por fin llega la paz del agua.
Por fin ha llegado el tiempo de la alegría. La lluvia ha caído con música sobre la barandilla de nuestro balcón, sobre las terrazas y las copas vacías de las mesas, sobre la ropa tendida, sobre nuestra ropa lavada.
Sigue lloviendo. Empieza el verano.
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