lunes, 10 de enero de 2011

NUESTRA PORTERA... "¡QUE YA VOY!"

Belén, la portera, nuestra más fiel vigía  en esta finca antigua ocupada por emigrantes y exiliados de todo origen y condición, ha muerto. Cayó por las escaleras la tarde del día de Reyes y el golpe en la cabeza fue mortal. Su hijo bajó destrozado y J. y yo nos ocupamos del 112 y de todo lo que ocurrió después.
Sólo unas horas antes había guardado la bici que le regalamos a N. Unos días antes seguía controlando el acceso a la terraza, no fuera a ser que subiera a tender alguien ajeno a la finca, como el mismísimo Manolo Escobar. Y unos años antes, cuando nos trasladamos a estos lares, escuchábamos la fregona en el descansillo y en cuanto abrías la puerta se colaba Belén empuñando el mocho hasta la cocina, a ver si habíamos puesto ya los visillos. Cuando un hombre subía a tender le llamaba mariconazo, hasta a los chinos del 9º, que los pobres se apresuraban a cambiar los 200 calcetines de un alambre a otro sin comprender nada. Y más antiguamente, cuando un niño estaba enfermo ella era quien iba a buscar al médico, a cualquier hora del día o de la noche.
Y todo lo hacía porque le daba la gana.
La vamos a echar de menos.

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