Cuando cruzamos la frontera italiana el 9 de agosto del año en curso, después de atravesar no sé cuántos puentes de la A7 (y los que nos quedaban, al llegar a Génova casi di gracias a Dios porque nos quedáramos atascados) nuestros hijos iban dormidos en el asiento de atrás. Puse un CD de un compositor que para mi ha significado mucho. Es un tío raro. Feo como una guadaña entre la niebla. Comprometido con el mundo en el que vive pese a su apariencia pusilánime. Me parece como Nani Moretti en cine.
El caso es que empezó a sonar la música... ¡Chicos, estamos en Italia! Se despertaron. M. echó mano del 4º paquete de mentos y N. se rascó la cabeza, echó mano de la coca-cola y dijo "este tío se droga muchísmo".
Pues a mi me gusta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario