Ea, decidido. A partir de hoy queda inaugurada la nueva colección de etiquetas Ea en este diario- blog. Ea expresión de este bendito pueblo que se dice por los aborígenes cuando algún incauto triste, solo, alarmado preocupado o al borde del suicidio nos llama para anunciar que le van a operar de la vejiga o que su novia/o le ha abandonado por su profesor de shiatsu (aquí hay bastantes) Respondemos a las demandas de auxilio con un Ea, palabra que intenta exorcizar el miedo o el desamparo o que intenta disimular que no sabemos qué decir. Somos de natural poco comunicativos, fronterizos (digamos) acostumbrados a verlas pasar desde la linde con resignación y misantropía, que diría Baroja. Otro Ea.
Una expresión parecida es Velay, querida Isabel, qué buenas migas... Ea, velay.
Esta noche de sábado tormentosa cenaremos con S. Y J.F. Estos amigos de tantos años con quienes está prohibida la expresión ausente y característica de nuestro entorno. Les regalamos sobre todo silencio en cada encuentro y nuestras palabras intentan animarlos a que sigan hablando. Sólo eso. Qué decir a dos personas a quienes amas tanto y que perdieron a su único hijo hace ya tres años... Desde entonces han viajado por medio mundo. Huyen de las palabras vacías y de los incendios y regresan para encontrar nuestro silencio.
Este tema de Nach le gustaba mucho a A. Desde entonces no lo hemos vuelto a escuchar. Juega, habla, desnuda las palabras y no te calles, que ya es mucho tiempo.
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