Hoy ha sido el último día de vida de nuestra tortuga, Alicia. Ya hemos perdido tres: dos fallecidas por los rigores del invierno y otra que se escapó y andará por los campos de Ciudad Real (yo estoy convencida de que se la merendó un gato borde, no sé muy bien qué comen los gatos paero allí son muy voraces). Nos queda Emma, el periquito o periquita, quien en su recien estrenada jaula canta y chilla cada día a las 7 de la mañana.
Enterré a Alicia en una maceta del balcón (empieza a oler raro) y esta tarde, cuando M. ha regresado de casa de Cris y ha recibido la noticia le ha preparado un entierro (llorando a moco tendido) digno de la reina María de las Mercedes. Ha dispuesto unas conchas y piedras marinas alrededor y pétalos de flores formando una cruz encima de la tierra. Ha dejado el balcón perdido de lágrimas y tierra pero se ha serenado un poco cuando le he dicho que en esa tierra tengo sembradas "flores del día" (especialidad de Las Peralosas, allí si no las tienes en el jardín, no eres nadie) y que cuando salga el sol, por fin, y caliente la tierra la tumba de Alicia será un vergel de colores. Bueno, sólo tiene 8 años y parece que le han consolado mis palabras.
Por lo demás, exámenes y casi finalizando el curso.
Esperamos que llegue un poco de sol a este 6º piso. Esta tarde ha salido otro arco iris, ya van 200 con este tiempo de locos. Aturde pensar que estamos en junio, con tanta lluvia. Esta mañana hemos salido a pasear J. y yo con un sol maravilloso y hemos vuelto corriendo bajo una granizada, he perdido la chaqueta por el camino. La de rayas de colores.
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